29 jul. 2014

Lose yourself

Lose yourself



Quien no se ha sentido herido? Harto, cansado... ¿Quien no ha dicho: No puedo más.? Es parte de la naturaleza humana rendirnos cuando el cansancio de nuestro cuerpo sólo es superado por nuestra agotada alma. El adios es tan provocativo, tan seductor, que nos vemos tentado por su falsa sombra de paz. No importa si los problemas son grandes o pequeños, siguen siendo problemas que golpean y apuñalan nuestro espíritu. Pensamos en el mañana: "Mañana todo estará bien"; recordamos el ayer: "He pasado momentos peores"; pero ese es un vacio consuelo, pues no vivimos en el ayer ni en el mañana, vivimos en el ahora, en el presente, y es ese el que duele.

La sangre derramada tiene su peso en los recuerdos que genera. El corazón roto no es siempre capaz de reponerse cuando los trozos han sido esparcidos por el camino del tiempo. Los ríos que fluyen sin detenerse son una prueba de la eternidad de los días, pues no importan tus problemas, sufrimientos y dolores, mientras tu corazón siga latiendo, el río seguirá fluyendo. La vida no tiene ninguna piedad por ti, no le interesa tu felicidad o tristeza. El mundo no se detendrá por ti. El río siempre fluye...

¿Como detenerlo? Abandonandolo todo. Arrojando la espada y el escudo mientras nos arrodillamos ante la adversidad. En ese momento hemos perdido la batalla, ya no queda nada por hacer. El pasado nos tortura, el presente nos lastima y el futuro nos asusta. ¿Para qué seguir? ¿Cuál es motivo de seguir viviendo? ¿Qué valor tiene nuestra existencia en este infinito vacío al que llamamos vida? No queda razón para esperar un día más, no existe motivo para volver a despertar, aún cuando nuestros sueños ya no funcionan como refugios. La realidad no tiene sentido. Es el fin. Es el adiós.

Es en este momento cuando uno a uno todos caemos. ¿Nunca te has sentido así? Tiempo al tiempo, ya pasará; la tristeza es parte importante de la vida.

Nadie elige vivir, nadie elige su vida, pero eso no cambia el hecho de que puede controlarla. No importa que tan oscuro sea el sendero, a tus pies siempre se abrirá un camino hacia adelante, un camino por el que avanzar. Puedes recorrerlo a pasos lentos, arrastrandote con las manos heridas y cicatrices en tu espalda; lo esencial es que lo recorras hasta el final.

Cada segundo que pasa, es un segundo perdido. Incluso al leer estas palabras estas dejando pasar segundos que jamas volverán. Siente el peso del tiempo en tu espalda y usalo como impulso para continuar. Recuerda: Tienes mucho que hacer en un tiempo limitado.

¿No le encuentras el sentido a la vida? Buscalo. Sé que no es fácil de hacer, pero es una búsqueda necesaria por la que todos pasamos. No estás sólo, no eres el primero en sufrir, pero puedes ser de los primeros en ser feliz.

Imagina esto:

Todo lo que siempre has querido, todo lo que siempre has soñado, todo lo que siempre has querido hacer, se decide en un segundo. Un único momento, un sólo disparo. No queda nada más. No hay antes ni después, no existen las segundas oportunidades. Llega el momento en que si quieres llegar, a donde quieres llegar, tienes que darlo todo. Es la primera, única y última oportunidad de lograrlo todo, o perderlo en el intento. Tienes en tu mano un arma con una sola bala, depende de ti adonde apuntarla: A tu destino, o a tu propia sien.

Todos tenemos una sola oportunidad. A esa solitaria oportunidad se le llama vida.

Aprovechala.

No te diré que la vida es bella, no te diré que todo es hermoso. No. Esto es la vida, y tú vas a afrontarla. Puedes hacerlo. Si seis mil millones de personas lo hacen cada día, no hay razón para que tú no puedas. Tal vez, incluso tal vez, llegues a ser mejores que ellas.

La vida no es buena ni mala. Es lo que tu dejes que sea.


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