23 jul. 2014

Amigo de la soledad

Amigo de la soledad



Quien haya sido amigo de la soledad, lo será siempre. 

El transcurso de las primaveras puede hacer variar tu vida significativamente con el surgimiento de nuevas amistades, de reflexiones y momentos especiales que te hacen sentir la falsa ilusión de que la soledad es cosa del pasado, pero inevitablemente te das cuenta de tu error llegado el momento, pues esa vieja compañera está ahí, en las sombras, esperando el momento para regresar y rodearte con sus gélidos abrazos.

La soledad es una prisión, una cadena amarrada a tu cuello sin posibilidad de separarse. Cuando llegan los días de tormentas, sin darte cuenta, te dejas llevar por esas cadenas. Si te sentiste sólo alguna vez, al momento de tener problemas, te sentiras sólo de nuevo, pues sin saberlo, la soledad se convierte en un refugio donde esconderte para intentar escaparte de todo.

A tu alrededor muchos se preocupan por ti, te quieren, te aprecian, y por ti meterían las manos en el fuego, pero nada de eso importa, tú te sientes solo....

La soledad no es más que una ilusión acompañada por la sensación de abandono. Ese momento en el piensas que no tienes quien te escuche, te aconseje o te guíe; sabes que necesitas a ese alguien pero no sabes donde encontrarlo. Viejas amistades se vuelven vacías; los amigos más cercanos se convierten en extraños. Sientes ganas de no hablar con nadie, y a la vez, quieres ser escuchado. Tu voz es solo un eco que se pierde con el viento sin que nadie te ofrezca respuesta o consuelo. A nadie le importas, lo cual hace que nadie te importe. 

Todo lo anterior mencionado es una ilusión, es un juego, es la soledad.

Siempre existirá quien se preocupe por ti con la sinceridad de un hermano, siempre existirá quien esté dispuesto a escuchar tus penas y secar tus lágrimas; Si aun no has encontrado a ese alguien, es porque tal vez no le has dado la oportunidad de hacer su amistad, pero ese alguien esta ahí, esperando, aguardando por ser el amigo que tu mereces tener.

Existiendo tantas personas en este mundo, llorar por el desinterés de unas diez o veinte personas no tiene sentido, recuerda que ellas también tendrán quien los ignore.

Si superaste una vez la soledad, y de nuevo la sientes regresar, recuerda con claridez quienes fueron aquellos que alguna vez te brindaron su apoyo y te sacaron del agujero en el que una vez estuviste. Ellos siguen siendo tu consuelo, aunque esten esperando que regreses para renovar la amistad.

Esas cadenas te aprisionan porque así lo permites.

Por desgracia: Quien haya sido amigo de la soledad, lo será siempre. 

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