6 may 2016

¿Les ha pasado?

¿Les ha pasado?

¿Les ha pasado? Tal vez solo soy la voz de un corazón enojado; el amante de la indignación. Tal vez soy la improvisada decepción haciendo acto de presencia, elevando sus plegarias, usando sus dedos como herramientas para convertir sus cicatrices en letras. Es muy posible que esto carezca de significado. Palabras vacías de una queja vacía inspiradas en esa fechoría que es la inmadurez. Tomo en consideración que esto pueda ser una tontería; algo monótono e insustancial. Una experiencia menester como las estrellas al  anochecer, y aquí no haya nada nuevo por ver ni leer. Pero es casi media noche y, mientras me detengo para responder mensajes en el celular, me animaré a preguntar y contar lo que, a mí, en lo personal, me ha pasado.

He pedido disculpas cuando me he equivocado; y no han sido pocas, a decir verdad. Muchos errores he cometido y me han llevado a arrodillarme entre excusas suplicando perdón… una segunda oportunidad. He llorado deseando la redención. Me he tragado tantas veces el orgullo que me pregunto si alguna vez tuve. Me he guardado palabras y opiniones por temor a lastimar, por temor a ofender; he encerrado pensamientos sin convertirlos en sonidos para que no traigan consecuencias lamentables para mí o mis allegados; y eso es algo que, para alguien tan boca floja como yo, requiere un gran esfuerzo. He perdonado en muchas ocasiones; me han herido (como a todos), me han fallado (como a todos), pero he perdonado (como pocos), porque la vida me enseñó a apreciar lo que tengo y sé que debo sacrificar el rencor para mantenerlo, así que he olvidado ofensas, ataques y decepciones en busca de un bien mayor. He escuchado males ajenos en infinidad de ocasiones; dejé a la disposición mi oído atento acudiendo con mucho esfuerzo a la comprensión; sin juzgar, sin pretender conocer la verdad o poseer una superioridad moral. Simplemente he estado ahí escuchando para posteriormente hacer girar mis engranajes mentales provocando que pueda dar el mejor consejo, el mejor consuelo o la mejor opinión que se me ocurra según sea el caso. He guardado secretos. He sacrificado días de trabajo. He sacrificado días de estudio. He defendido, apoyado y colaborado. He acompañado, cargado y hasta empujado. Y no es que quiera vanagloriarme, pues no he hecho nada especial; he hecho lo que cualquier amigo debe hacer. Pero ahí quiero señalar algo fundamental: no todos se esfuerzan en ser buenos amigos. Yo sí.


Pero…

He sido ofendido esperando una disculpa que jamás llega. He pedido consejos que nunca aparecen, mientras mi interlocutor me observa en silencio, gira la mirada y cambia el tema de conversación groseramente. He sido insultado cuando me he equivocado, e incluso después de disculparme, de mear de sobre mi orgullo, sigo siendo condenado por el error y luego fácilmente olvidado. He recibido demasiados mensajes de negativas cuando soy yo quien solicita una ayuda de aquellos por quienes en el fuego puse la mano. He sido juzgado, he sido tachado, he sido difamado; y no por simples desconocidos cuyas palabras resbalarían, sino por esas personas por las que pasé noches sin dormir buscando el modo de ayudarles aunque al día siguiente tuviera que pararme a las cuatro de la mañana. He sido tildado de exagerado, dramático y hasta molesto cuando muestro preocupación por una amistad  amada. He sido superado demasiadas veces, como alguien que viene y se va sin ninguna trascendencia. He visto demasiadas conversaciones morir sin antes llegar esa muestra de arrepentimiento o al menos una mínima valoración hacia mi persona. He escuchado muchos “Te quiero” sí, y algunos “Te amo”. Pero muy pocos “Perdóname” y casi ningún “Te perdono”. He escuchado muchos “Te apoyo” pero jamás un “Te entiendo”, y ni hablar de los “Intento entender” porque a veces comprender a alguien es difícil, pero el esfuerzo de hacerlo vale más que mil te quiero.

Vuelvo a pensar que estoy exagerando, que esto le pasa a cualquiera. Debería borrar esto pues una muestra indigna de un pseudo arte sentimental y no le hace honor a lo que las letras deben significar. Pero a pesar de eso, aquí está, aquí estoy; sigo escribiendo. Hoy me declaro indignado, no solo por mi esfuerzo menospreciado, sino por el esfuerzo inexistente de aquellos que recibieron mi ayuda en el momento de necesidad.

“Ayuda sin mirar a quien” Sí, okey, muy bonito; pero si la vida es un Quid pro quo en lo que respecta la amistad, lo que tú das es lo que recibirás. Esa simple regla no se cumple.

Tal vez pido demasiado, pero el mismo tiempo no estoy pidiendo nada que yo no dé. Y no soy alguien especial, así que no debo encontrar a alguien excepcional que me pueda dar la misma amistad que yo ofrezco, ¿verdad?

Subrayo algo importante: sé que hay muchos allá fuera que jamás te regresaran lo que haces por ellos; pero todos tenemos un pequeño círculo de seres amados de los que si esperamos esa retribución. Y si ese círculo, que cada día se hace más pequeño, también falla, es cuando llega la pregunta: ¿En qué estoy fallando? Pues es fácil suponer que si eres el único con una actitud diferente, entonces el error está en ti. Estás mal. Te estás perdiendo algo.

He recibido mucho y he dado mucho, jamás lo he de negar. Mis amigos son mi bien más preciado. Pero he dado más y no ha sido devuelto. No es que tenga una factura que deba cobrar pero… ¿qué les cuesta?

Sí se puede dar más. Yo lo he hecho

Esto no es una reflexión, esto no es una publicación poética, esto no es un escrito literario. Acaban de leer un desahogo exagerado. Me disculpo si os he decepcionado. Son las once y cincuenta de la noche exactamente y en mi teléfono acaba de llegar un mensaje, pero ese no es el mensaje de disculpas, ni de redención que en este momento debería recibir. Si tan solo llegara, tal vez borraría todo esto y diría “vaya estupidez he escrito” para dedicarme a leer algo antes de dormir.

Ya son las once y cincuenta y dos; aún no llega ese mensaje.

Mientras yo sigo esperando, sólo me queda preguntar:

¿Les ha pasado?

‒‒‒

Si te gusto la publicación te pido de todo corazón que lo compartas y me sigas en mis redes sociales: Facebook  y  Twitter. Si te ha pasado, si lo has vivido, házmelo saber en los comentarios. ¡Cuéntame tu historia!

¡Gracias por leer!

29 abr 2016

Mi Opinión de: Fuck Society

Este es el inicio de una nueva sección. Como su nombre lo indica, es donde daré mi opinión sobre diversos temas: sobre algún video, alguna canción, alguna noticia, imagen, etc. ¡Pero ojo! No serán reseñas, no diré que es lo bonito y que es lo feo de aquello de lo que esté hablando, esa no es la idea. Lo que expresaré serán los pensamientos que dicho objeto me produzca.

Probablemente se preguntaran “¿Qué tiene de interesante saber tu opinión?”, yo les respondería que tal vez estén de acuerdo, tal vez les llame la atención, pero en realidad no tengo ni idea de que sería lo divertido. “¿Entonces por qué lo haces?” Porque me da la gana (espero no sonar muy altanero, pero vamos, para eso es un blog, para hacer lo que quieras).
¡Comencemos!
FUCK SOCIETY



Me quiero disculpar con ustedes, no pude encontrar el video subtitulado en español en Youtube, sino en Facebook y aquí se los dejo: Fuck Society en Facebook  De todas formas aquí también les dejaré el video original en Youtube con subtítulos electrónicos: Fuck Society en Youtube

Es muy importante que lo vean antes de continuar.

El video es una escena del primer capítulo de la serie Mr Robot, la cual relata la historia de Elliot Alderson, un joven pirata informático con trastornos antisociales el cual es reclutado por un anarquista apodado Mr Robot, el líder y fundador del grupo Fsociety que busca destruir empresarios multimillonarios que poseen el control del mundo. Quiero aclarar desde el inicio que mis palabras no van dirigidas a la serie; jamás he visto un solo capítulo de ella y, por lo que sé, recibe excelente críticas y es muy aclamada. Si ya vieron el video seguramente les llamó la atención; pero mi critica, mi opinión, es sobre lo que dice el personaje.

“¿Es por qué todos colectivamente pensamos que Steve Jobs fue un gran hombre a pesar de saber que ganó millones a cuestas de niños?”

El tema de la explotación infantil no es nuevo para nadie, así como tampoco lo es las infinitas críticas y denuncias que ha recibido Apple por ello.

Yo quiero decir algo: A Steve Jobs no se le recuerda como un gran hombre por haber sido bueno o no, simpático o no, sino porque, se le mire por donde se le mire, el hombre fue un innovador. Un genio visionario que supo arrancar la era moderna. Es por ello que se le admira tanto; por haber logrado eso con lo que tantos soñamos.

Es cierto que su empresa  contrató compañías donde la mano de obra son niños, pero aquí hay algo donde todos debemos detenernos a pensar. Y es que estás fábricas, universalmente endemoniadas, existen porque muchas veces son necesarias. No, no estoy diciendo que la explotación infantil es buena, o que sea lo correcto; digo que muchos de esos niños trabajan ahí porque lo necesitan. Porque ese trabajo les sirve de sustento para sus familias atrapadas en la pobreza. Hay que entender que el mundo no funciona igual en todos lados; y lo que aquí vemos como un acto horrible, en otra región es un mal necesario e, incluso, un acto de esperanza. Ya se han visto casos de infantes cuyos jefes son denunciados y ellos no disfrutan de su libertad, sino que se dedican a buscar otro sitio donde trabajar. Muchas veces estas fábricas son la única oportunidad que tienen para salir adelante, nos duela lo que nos duela. Es horrible, lo sé, pero es la realidad.

Lo verdaderamente monstruoso son las condiciones en las que trabajan esos niños, con salarios pocos dignos e higienes deplorables. Creo que ese debe ser el punto ataque. Crear sindicatos y leyes que regulen dichas fábricas para que ofrezcan condiciones laborales tan buenas como las de cualquier adulto. Recuerden que la explotación infantil no es una causa sino una consecuencia de la pobreza; si les damos a esos niños una oportunidad de ganar el dinero que necesitan, les demostramos que el trabajo vale la pena y que pueden aspirar a un futuro mejor, se cambiará más el mundo que simplemente insultando a Jobs por usar lo que tenía a la mano.

Recuerden que Apple no es la única multinacional que ha cometido este pecado, le acompañan otras como: Tommy Hilfiger, Timberland, H&M, Adidas, Nike, McDonalds, Monsanto, entre muchas, muchas más. ¿Por qué Apple es el más señalado? Porque así funciona el amarillismo; se agarran de un objetivo y lo atacan sin descanso a pesar de que haya otros haciendo lo mismo o peor.

“¿O quizá es porque parece que todos nuestros héroes son falsos?”

Por alguna razón, muchos tienden a glorificar sus héroes. Los ven como seres perfectos, carentes de errores, que llevan una bandera blanca y pura guiándolos hacia un mundo mejor; pero luego, cuando descubren la verdad, la decepción los golpea con la furia de la incoherencia y entonces empiezan a pensar que todo está mal, que todo es una farsa…

Dios…

Yo tengo mis héroes (hablaré de ellos en otra publicación), y  la razón por la cual los admiro es que son hombre que no ocultan sus defectos, sino que los dejan servidos sobre la mesa, aceptándose como son, pero esforzándose para superarse con la ayuda de la sabiduría adquirida por los años. Si alguien te decepciona, si tu ídolo no es cómo quieres que sea, tienes dos opciones: Aceptar sus fallos o buscarte otro modelo a seguir. Pero por más que busques, nunca encontrarás a alguien que cumpla con todas tus expectativas. Hay quienes criticar  a Luther King y Mandela por ser demasiados blandos,  a Malcon X por lo contrario. Incluso yo crítico a Gandhi llamándolo extremista. Siempre vamos a encontrar algo que no nos guste, pero eso no implica que dejen de ser héroes.
(Pero claro, en la escena colocan la imagen de un hombre como Cosby. Que objetivos…)

“Nuestras redes sociales falsificando la intimidad”

Aquí es cuando todos comienzan a gritar “¡FBI! ¡La CIA! ¡Estados Unidos!” pero hay algo curioso que nadie se detiene a pensar: las redes sociales no son obligatorias. Nadie te amenaza con un cuchillo para que te crees un perfil en Facebook y empieces a publicar y subir fotos; si no te gusta la poca privacidad que eso conlleva, no lo hagas y punto. Si aun así decides hacerlo, ninguna red social te fuerza a colocar más datos de los necesarios. Yo,  en mi perfil de Facebook, no tengo mi número de teléfono, ni la institución donde estudio. Las redes sociales muestran tanto de ti como tú se los permitas; si te la vives publicando donde estás, donde estarás en una hora, que estarás haciendo, con quién, y una foto para acompañar el momento, no te quejes de tener poca privacidad. Y sí, es verdad, por medio de ellas se puede obtener la dirección de tu casa, pero esto se consigue incluso rastreando el GPS de tu teléfono, u ojeando en los registros públicos; o del modo tradicional: preguntándole a un conocido tuyo. Y sí, lo sé, Facebook ha vendido datos personales al FBI, pero esos datos están ahí porque tú los pusiste, tú te registraste, seguramente sin leer el contrato de condiciones que todos nos saltamos. Además, tampoco es ningún secreto; todos esos datos tuyo los tiene tu gobierno, y a cualquier agencia de seguridad nacional le bastaría con decir “por favor” y “gracias” para obtenerlos.

“Queremos estar sedados”

Cuando eres escritor, te interesa saber del arte; cuando eres músico, buscas información sobre la música. El mismo principio funciona para todo. Dependiendo de cuales sean tus intereses determinará la información que posees e incluso las personas con las que te rodees. Como miembros la sociedad, tenemos la casi obligación de estar informados sobre lo que sucede en nuestra comunidad. Somos parte de algo mayor y nuestro deber es aportar lo que podamos. Las noticias, las redes sociales, las cadenas de mensajes; todos son medios para estar conscientes de lo que ocurre en el mundo. Pero seamos sinceros, en este planeta suceden demasiadas cosas para estar pendiente de todo. Como personas individuales tenemos nuestras propias vidas que vivir; las metas que nos señalamos, esa que deseamos alcanzar pero que nunca tocaremos si nos detenemos a cada momento para llorar por lo que sucede al prójimo. Y no es ser egoísta, es ser sincero. Podemos ser solidarios y aportar nuestro grano de arena para quien lo necesite, pero se debe hallar cierto equilibrio para no poner la vida de otros por encima de la nuestra y viceversa. Hay momentos para ayudar, hay momentos para reflexionar, momentos para progresar; pero también hay momentos para divertirse, para relajarse y olvidarse por un ratico de los problemas. No tiene nada de malo que una persona se adentre al cine con la única intención de divertirse,  o que se siente a leer un libro que no le aporta nada a nadie más que su propia tranquilidad. Salir a divertirte con amigos o comprarte algo bonito por mero capricho no te hace inconsciente, te hace humano. Somos seres buenos y seres malos al mismo tiempo. El yin y el yan.

“Fuck society”

Elliot Alderson es un personaje, pero me recordó a muchos adolescentes y jóvenes adultos pseudo-intelectuales que gustan de sentir que están en contra del sistema. Piensan que están un paso por encima de las masas, de los gobiernos y las multinacionales. Dicen conocer la verdad de las injusticias y poseer la razón sobre temas sociales que hombres más preparados llevan un siglo debatiendo. Personas como Elliot Alderson existen, y no porque sufran de algún trastorno; ellos creen que pensar así les hace más inteligentes y los convierten en seres superiores. Seguro tú, al igual que yo, te has encontrado con muchos que actúan de ese modo. Hoy quisiera reunirlos y darles una bofetada uno por uno. Si eres un Elliot Alderson como el que aparece en la escena (no sé cómo será le evolución del personaje a medida que avance la serie. Repito: me limito al video), quiero decirte algunas cosas:

Estar consciente de los muchos problemas sociales que existen es un paso adelante hacia la superioridad intelectual, no lo niego; pero dar un paso no es ganar el maratón. De nada sirve tener la capacidad para evaluar los problemas de un país si cuando llegas a las conclusiones te quedas ahí. De poco o nada sirve enfrascarte en los conflictos sin ofrecer soluciones; te quedas estacando en un círculo deprimente porque el que deambulas esperando un cambio sin entender que ese cambio empieza por ti. Y no tienes porque que crear grandes empresas no gubernamentales (aunque si lo haces, perfecto), para sentir que estás haciendo algo; con pensar en soluciones ya estás haciendo un gran aporte para la sociedad. Porque, te guste o no, la odies o no, eres parte de la sociedad; todo lo somos y no podemos escapar. Somos una hormiga más en el hormiguero y nos corresponde hacer nuestro trabajo.
No te quedes callado.

No importa que tan grande sean tus ideas, se quedaran como fantasmas si no las expresas. Tienes que levantar tu voz en pro a lo que consideras correcto. Debes hablar. Si das tu opinión, tu voz le puede llegar a otro, y esa persona le comunicara tu pensar a otra; así es como se crea la cadena del cambio, porque si tienes razón, estarás influenciando la sociedad por el buen camino.

Ser inteligente no te hacer mejor que nadie, criticar no te hace mejor que nadie. Dejas de ser parte de la solución y te conviertes en parte del problema cuando alguien te pregunta “¿Qué piensas?” y tu respuesta es:

Nada

...
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