25 jul. 2016

Demonios Terrenales: Epílogo

Para ver los capítulos anteriores, has click aquí:Demonios Terrenales

Epílogo



¿Quién dice que el silencio no habla? Cuando es un pueblo entero quien recurre a él. Cuando piensan usarlo de mural para esconder los horrores de una historia que quisieran olvidar, como esa cicatriz en el cuerpo que jamás será borrada, trayendo consigo recuerdos dolorosos. El silencio en el que quieren refugiarse en un intento desesperado por aplacar los deseos de un demonio que los condenó a todos y arruinó un paraíso terrenal lejos del cemento industrial. El silencio no es tan implacable como quisiera. El silencio habla. El silencio susurra cada vez que un pueblerino de Guares cruza la mirada con otro en la calle, en pleno tránsito. Estas miradas se conectan por un segundo y quiebran cualquier intento de valentía. El silencio se ríe en la cara de los profesores en sus aulas donde más de la mitad de los pupitres están vacíos, y los ocupados apenas intercambian palabras entre sí. Para completarles el panorama, el silencio les invita a observar ese asiento vacío en el salón de profesores que alguna vez le perteneció a una maestra muy especial en muchos sentidos; más de los que quisieran. No, el silencio no es mudo; el silencio grita, aclama y ruge como las bestias por la noche, como los lobos por la madrugada. Ladra como perro rabioso intentando zafarse de la cadena. Nadie quiere hablar, pero el silencio lo hace por ellos.
La leyenda se convirtió en leyenda por las meras voces que le otorgaron ese papel a base de anécdotas. Del futuro de aquel hombre, aquel demonio que los aterrorizó, poco se sabe y poco se sabrá. Dice la leyenda que un día Guares cerró sus puertas, trancó sus vías y no dejó a ningún visitante entrar. Los más habladores cuentan como un juicio público se celebró en la plaza principal del pueblo, y como en él, un hombre altamente odiado fue torturado por los pueblerinos quienes no dudaron en castigarlo. Cuenta también la leyenda que ese hombre jamás dejó de sonreír, ni aun cuando su corazón de latir. Murió feliz, sintiéndose victorioso y orgulloso de su obra; recibiendo el odio como aplausos. Pero esos son leyendas, solo leyendas, ¿no?
Hechos más concretos sería la tasa de suicidios que aumentó drásticamente ese año, ocupada casi en su totalidad por chicos que estuvieron en cautiverio por demasiado tiempo y no pudieron escapar de sus pesadillas. Una vez más el silencio se burlaba de ellos por las noches y les traía con el viento la risa de aquel demonio que les destruyó el alma y el cuerpo a partes iguales. Sus  ojos cerrados colaboraron con su imagen cuando dormían, cuando soñaban, cuando aún podían sentir esas ásperas y rudas manos golpeándolos con la brutalidad de un animal mientras de fondo una mujer lanzaba burlas vulgares en sus oídos sensibles. No se les puede culpar por haber caminado a solas por la calle teniéndole miedo a las sombras de la acera o la luz de la luna. En cada esquina estaba él. En cada esquina acechaba con iniciar de nuevo su juego sádico. Tampoco se les puede culpar a los padres que decidieron seguir el ejemplo de sus hijos y se arrojaron a la muerte. Tras recibir milagrosamente la llegada del pequeño de nuevo a sus hogares, y comprender que estaba muerto hace mucho, el acto de dejarlos ahorcarse era una simple formalidad.
Guares, el pueblo maldito.
Arruinado por una pareja.
Tal vez aprendieron una lección que hace años la sabiduría debió hacerles llegar. Tal vez la inocencia del letargo pasivo los confundió y no les alertó de una realidad que se presenta ficticia por las veces que se ve en libros y películas. Una orden no escrita como el onceavo mandamiento olvidado: para que existan los ángeles, deben existir lo demonios, y estos habitan en la tierra.
Los grandes ejemplos son solo eso: Grandes ejemplos. Pero existen ejemplos más pequeños escondidos en las sombras de sus mayores. El demonio que hace que un hombre asesine a un perro. El demonio que hace que un hombre robe a sus semejantes. El demonio que está implícito en la naturaleza humana y nadie se le escapa, pues basta un detonante para despertarlo y después no hay quien se salve.
Tal vez Mike Ojeda si sea recordado tal como él lo quiso, en la mente de aquellos niños valientes marcados de por vida que vivirán sin vivir; pero en todo caso, su historia es más una lección que otro caso fortuito de la bestia vestido de humano. Una muestra de desconfianza innata que Guares ganó y ahora nunca olvidará. El saber que la oscuridad puede disfrazarse de cualquier ser humano que te cruzas en la calle al caminar. La maldad es la naturaleza humana pervertida por la infamia
Después de todo, la historia de Guares es una historia ficticia basada en muchos casos reales.
Fin

‒‒‒‒
Quiero agradecerles a todos ustedes que me han acompañado capítulo a capítulo hasta aquí: el final de la historia. Gracias por sus comentarios, gracias por su apoyo; se los agradezco de todo corazón. Espero que les haya gustado tanto como a mí me gustó escribirlo. Si en algún momento, antes de dormir, piensan en esta historia y los mensajes que les plasmé, me sentiré honrado.
En lo personal, me gusta cuando un escritor me cuenta como se le ocurrió la idea para  un escrito, y se me ocurrió que a ustedes podría interesarles lo mismo. He pensado en hacer un post donde explique cómo fue el proceso creativo de Demonios Terrenales, pero eso depende de ustedes. Díganme que les parece esta idea.
De nuevo: gracias. Cada comentario de ustedes diciéndome que querían seguir leyendo Me animó muchísimo. Es una sensación inexplicable. Es un orgullo tenerlos como lectores en el blog.
Una vez más: déjenme su opinión sobre el capítulo y sobre todo el relato en general en los comentarios. Si les gustó mi obra, compártanla en las redes sociales. ¡Ayúdenme a difundirla! De igual forma, síganme en las mías: Facebook y Twitter
Les prometo que este es solo el comienzo. Demonios Terrenales es una de las muchas historias que tengo guardadas y que prometo mostrarles con el pasar del tiempo.
Juntos, seguiremos viajando.

¡GRACIAS POR LEER!

6 comentarios:

  1. Mmmm... me quede con ganas de saber de que hablaron Mike y su esposa antes de que este incendiara la casa (tal vez me salte esa parte ¬¬). Me ha gustado mucho, maneras de transcender hay varias, lamentablemente algunas recurren consciente o inconscientemente a métodos similares al de Mike.
    Me ha encantado Demonios Terrenales! disfrute mucho leyéndola :D
    Espero mas obras así :P

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hay algunas cosas que se deben dejar a la imaginación del lector XD

      Que bueno que te encantara *---* pronto vendrán más obras así y mejores

      Eliminar
  2. ¡Hola John! Aquí estoy como bien te he dicho en la entrada anterior. Solo te digo y repito que gracias por escribir tan bien y espero que compartas con nosotros más historias como esta, porque lo haces genial.

    Un besote :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y de nuev, soy yo quien te da las gracias por el apoyo. Prometo traer más historias, incluso mejores que esta.

      Eliminar
  3. Jony... el mundo esta muy loco... WTF tututuru tuturutu...
    Estupendo, me gusta esto del Epilogo, explicar ciertas cosas, explicar la inspiración... Parece mentira, pero hay ciertos delincuentes (asesinos, tec.) que hacen de sus actos algo increíble, algo que te deja asombrado, como Mike que incluso decidió por esta forma de ser inmortal, algo tétrico que pone a pensar en como reacciono la gente.
    Excelente trabajo... Esperamos mas :D

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. "Jony... el mundo esta muy loco... WTF tututuru tuturutu..." No me acordaba de eso xD me has sacado una carcajada.

      Pronto habrá más, gracias por acompañarme :3

      Eliminar