17 may. 2016

Demonios Terrenales.

¡Espera! Detente un momento, lector; antes de que continues leyendo, quiero decirte algo. Quiero darte una advertencia. La siguiente historia podría considerarse no acta para todo público. Toca contenidos muy negros, muy oscuros, y si eres alguien sensible, va a desagradarte. La escribí cuando tenía 17 años, pero la considero +18. Si bien mi objetivo nunca fue herir la susceptibilidad de nadie, también me niego rotundamente a censurarme. Todo lo que escribí lo hice porque lo consideraba necesario para la historia. Dicho esto, quedas advertido. Si aún así decides quedarte, espero que disfrutes de la lectura y me acompañes durante todo el relato; el cual iré publicando capitulo por capitulo cada semana. 
Bienvenido al mundo de:

Demonios terrenales




Prólogo

         "¿Si un árbol cae y no hay nadie que lo escuche, aún hace ruido?" Así reza la conocida paradoja filosófica. Por ley, la respuesta es sencilla y obvia: todo objeto contundente proyecta sonido al impactar el suelo, ignorando sus acompañantes, pero éste sonido pierde importancia al no ser escuchado. Es como esos llantos escondidos en el manto de una noche, teniendo la luna como su único testigo. Esa agonía pérdida en el vacío de la nada, sin un eco que repita sus lamentos; un augurio de soledad que estremece el espíritu de quién, en su dolor, le grita al silencio. Los sollozos que retumban en la noche sin perturbarle, sin alterarla, sin disminuir su eternidad.
Bien podría ser un ejemplo de estos los llantos de Ángel Palacios, niño de doce años, quién llora desnudo en el suelo sin alguien que desee escucharlo. Se encuentra en una llanura desolada, acostado en la tierra boca abajo mientras, entre gritos y quejidos, la suciedad entra por sus fosas atascándose con el nudo en su garganta. La noche es implacable y contempla con malévolo morbo su dolor. A lo lejos, muy a lo lejos, se ven las pocas luces de su pueblo natal. Ángel grita, llora, súplica y reza por la imposible posibilidad de ser rescatado por algún superhéroe salido de esas luces que parecen el edén del infierno. Pero nada ni nadie acude en su ayuda; nada ni nadie piensa en él.
A diferencia del árbol que se deja caer, Ángel sí tiene quien lo escuche: Dos sombras a sus espaldas que lo observan sonriendo; un hombre y una mujer. Ella sonríe sin decir palabra pero sosteniendo en alta su videocámara. El hombre resopla como animal cansado, viendo las marcas rojas en la espalda de Ángel, resultado del látigo que lleva en sus manos. Ambos podrían ser el vacío infinito, pues ignoran todo llanto del pequeño; al contrario, se regocijan de él y lo golpean pidiendo más.
Las criaturas de la noche, como serpientes e iguanas, se alejan ante los gritos de Ángel, arrastrándose hasta sus madrigueras. Un látigo, un grito. Otro látigo, otro grito.
Ángel siente sus lágrimas en sus mejillas y cierra los ojos. Su mente muestra una realidad distorsionada por lo alterado de sus pensamientos. Sus padres, sus amigos, su vida; todo ha dejado de existir dejándolo sólo en el infierno de lo desconocido. Ellos están allá, en el edén, en las luces, en su pueblo, pero no pueden escucharlo; sus padres no pueden saber que esa noche su pequeño ha sido golpeado, ha sido desnudado, humillado, manoseado y arrastrado por el suelo, obligado a comer tierra para  luego beber orina; no tienen forma de saber que su hijo añora la muerte casi tanto como a ellos.
El hombre le escupe en la nuca a Ángel. Es alto, delgado y está oculto entre las sombras. Su cinturón brilla bajo de la luz de la luna mientras se lo quita, dejando libre el pantalón mientras se baja el cierre. Sus pantalones llegan hasta su tobillo y le hace señas a la mujer para que le enfoque el miembro. La cámara lo graba resaltando una cicatriz curveada que posee en la muñeca.
Ángel ya no puede moverse, y no está seguro de querer hacerlo. Siente como unas pesadas manos se posan en su nuca y lo golpean contra el suelo. Un aliento caliente baña su cuello, unas manos rasgan su espalda lentamente hasta descender a sus mulos. Esos dedos fríos y ásperos que recorren su piel provocándole escalofríos; el asco de aquél tacto con su cuerpo desnudo. Ángel se resiste pero es golpeado. Pide ayuda pero es ignorado. Reza pero no recibe respuesta. Una lengua  húmeda recorre su mejilla y sin previo aviso algo se introduce en él. Sin miedo ni piedad el hombre arremete contra él, sujetándolo por el cuello para que no pueda moverse. Lo martilla una y otra vez haciéndole sangrar. El hombre gime y Ángel grita. El dolor es insoportable y su mente se niega a aceptar lo que está sucediendo. El hombre sigue moviendo las caderas con brutalidad introduciendo más su miembro en el pequeño y haciéndolo estremecer de dolor.
El delgado hilo que separa la vida con el presente se rompe y todo se convierte en un remolino sin sentido de dolores y sensaciones. Una inocencia se desvanece en el aire para jamás volver, siendo devorada por hechos que se convertirán en recuerdos, y estos en pesadillas. El infierno toma su lugar en el mundo convirtiéndolo en tierra de demonios; demonios que danzan alrededor de un chico de doce años, burlándose de las lágrimas en su mirada vacía.
Un alma que se rompe como vidrio quebrado, un ser divino que calla y observa llorando pero impasible. El viento ha dejado de soplar y el silencio se apodera de todo lo que alguna vez fue risa, misteriosa melodía ya perdida. Las hojas manchadas del cuento de hadas se arrojan sobre él, impidiéndole ver más allá de sus párpados.
El tiempo pierde su sentido con cada golpe, con cada gemido del hombre y la risa de la mujer. Con ese miembro dentro del niño destruyendo algo más que su cuerpo, despojándolo de su niñez. La sangre baña la escena extendiéndose por sus muslos

El hombre acaba sin clemencia en su interior y se separa de su juguete. Ángel yace en el suelo, sin saber si está vivo o muerto; ni él mismo lo sabe, y no quiere saberlo. No existe nada en él, pues nada le ha quedado, todo ha ardido en un frío miserable. Ángel ya no existe, o eso quisiera, es un ser sin respiración en su alma, pero el hombre aún no ha saciado su sed. Para Ángel Palacios aún queda una larga noche.

...

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¡Gracias por leer!


17 comentarios:

  1. ME ENCANTA. Continua por favor!!! :) Me gusta mucho tu forma de escribir!! En mi opinión.. No tengo nada que objetar porque me encanta tal y como lo has escrito!!

    Un besito!! Nos leemos

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    1. Que bueno que no te haya hecho pensar mal de mi esa escena xD. Gracias por leer :3

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    2. Tranquilo, no soy tiquismiquis para estas cosas :) Gracias a ti por la entrada. Nos leemos ;)

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    3. Buen saberlo xD Gracias por leer :3

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  2. Algo sin duda alguna muy fuerte. Muchas felicidades por que no cualquiera puede escribir algo así y aun con toda esa brutalidad lograr captar la atención del lector. Sin duda espero el siguiente capitulo.
    Un beso :)

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    1. Sí, varias veces cuando alguien lee algo que escribí parecido a esta escena, me dicen "Yo no hubiese podido escribir eso, la gente pensaría mal" o "Me hubiera dado asco escribir eso, no hubiese podido". Yo digo que un escritor debe ser capaz de narrar cualquier tipo de escena.

      Me alegro de que te gustara :3

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  3. ¡Hola!
    Me ha gustado mucho como escribes aunque con algunas frases me has puesto los vellos de punta, sigue por favor.

    Un beso desde Viajando a otros mundos.
    PD: Ya tienes una nueva seguidora ;)

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    1. Bienvenida, espero interactuemos mucho por nuestros blogs :3 un saludo.

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  4. ¡Hola! Yo también participo en esta iniciativa y por aquí te dejo mi blog para que te pases: https://lasmiradasdeloslibros.blogspot.fr/ ¡Nos leemos!

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    1. Excelente, yo también formo parte... ¿me seguís? http://actualizandotenow.blogspot.mx/

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  5. D:
    No negare que la forma de relatarlo es una exquisites. La historia como tal si es cruda, fuerte y en ciertos puntos algo grotesta, pero hablo de la historia, una historia que se vuelve mas terrible al darle nombre a un personaje "ficticio", y va entre comillas porque esto es algo que muchos pekes viven en diferentes partes del mundo. De verdad es una realidad asquerosa.
    Excelente manera de escribir.

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    1. Este es uno de esos casos donde la realidad supera la ficción. Lo que yo escribí es fantasía basada en hechos reales, ¿los hechos reales de quien? De millones de niños anonimos alrededor del mundo.

      Y la historia continua.

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  6. Hola! Te digo que me ha encantado y que espero que continúes esta "saga" porque la estaré esperando. Escribes muy bien en serio :)
    Nos leemos!

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    1. Jajajaja "saga" no lo había llamado así, solo relato, cuento o mini novela. Gracias por el halago nwn espero seguir enganchandote con lo que viene :3

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  7. ¡Hola!
    Me ha gustado mucho la entrada jeje, me encanta el relato ^^
    ¿Nos seguimos? yo ya te he seguido.
    bbesos

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    1. Hola que bueno que te gustara :3 con gusto me paso por tu blog. Saludos.

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  8. No sé porque a todos les gusta tu forma tan repugnante, grotesca, enferma y depravada de contar un relato tan sacado de la mente de una persona tan... te reportare con la Interpol por estos daños a la mentalidad y moral de nuestra sagrada INTERNET PURA Y CASTA!

    Disculpa esas lineas, quise comenzar mi comentario diferenciandolo de lo que todos ya te pusieron: Lo mismo que te voy a decir XD Si, lo describes de una manera muy sorprendente, al grado de que se puede sentir el momento, es una situación muy difícil de leer por el significado del texto, es decir: Esto realmente alguien lo paso, lo esta pasando o le pasara (es una verdad tan cruel que todos sabemos).
    Me gusto tu manera de escribir, es la ostia, aunque la historia si es algo difícil de digerir (no sé si me explico).

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