2 ene. 2014

Jimmy


 
 
 
Autor: John Molina Mavarez

Jimmy:

Estoy en silencio, siento las gotas de la ducha caer en mi espalda y deslizarse lentamente por ella. Deslizándose con suavidad, sin problemas, sin nada que las detenga, dejándose caer al vacío... No puedo creer que llegué a esto hoy, el día comenzó tan normal... Pero ahora estoy aquí, llorando con las manos llenas de sangre y preguntándome qué futuro me espera...

Todo comenzó ésta mañana al salir del consultorio. Caminaba por las calles de la ciudad, eran tan sólo las 7 de la mañana, las calles estaban vacías. El tono azul del cielo aún era lo suficiente oscuro para cubrir de sombras mi camino. Los altos edificios se encontraban en silencio, en la calle podía observar a los pocos autos con madres llevando a sus hijos al colegio, o los trabajadores y vendedores colocando sus puestos para laborar un día más. Caminaba con las manos en los bolsillos arrugando el récipe medico que ahí se encontraba. ¿Qué debo medicarme? ¿Debo cambiar? ¿Por qué? No estoy enfermo aunque eso digan todos. Yo soy como soy y en el fondo me gusta; disfruto los cambios de humor, la rabia sin razón, el odio que me envenena, disfruto estar siempre solo y a la vez siempre acompañado. Debe ser el mundo el que cambie, lleno de violadores, pedófilos, sicarios, corruptos, farsantes, secuestradores, estafadores, ignorantes... Con tantos problemas que existen ¿Debo ser yo quien cambie?.

La simple idea de esto me hizo enfurecer y acelerar el paso empujando a todo aquel transeúnte que se entrometiera. Llegué al subterráneo y bajé las escaleras. Ya me había dado cuenta de su presencia, "él" me estaba siguiendo desde mi salida, Jimmy, el causante de mis problemas. Me seguía de forma lenta y cuidadosa pero con el suficiente descaro para que me diera cuenta que venía por mí. Empujé a dos señoras que me observaron con desprecio al interrumpir su conversación sobre el tiempo. Ignorando la poca luz proveniente de las farolas y el olor a humedad debido a suelo recién lavado avancé al baño y cerré la puerta tras de mí. Aquel baño era un asco, dos de los 3 lavados no tenían puerta, el piso estaba lleno de agua probablemente debido a alguna fuga de una tubería y delante de mí un enorme espejo. Me acerqué a él lentamente observando mi reflejo por primera vez en el día. Delgado, rubio, de ojos verdes y cansados, mi ropa, una franela blanca y un bluejeans, daban una clara señal de lo que soy, sólo una hormiga más en esta vida.

La puerta del baño se abrió, dejando entrar a Jimmy, con solo verlo a los ojos lo supe, él estaba molesto. En apariencia Jimmy era igual que yo, mismo rostro, mismo cabello, misma ropa. Sólo podíamos diferenciarnos por los ojos; los de Jimmy eran azules y mas despiertos que los míos.

- ¿Qué pasa James, ahora me evitas? - Preguntó Jimmy llenando cada palabra de ironía y sarcasmo

- No - Respondí - Sólo quería pensar, estar un rato a solas

- Sabes que nunca estarás a solas James, al menos no sin mí. No hay pensamiento de tu mente que yo no conozca

- Ojala pudiera decir lo mismo de ti...

La puerta del único lavado funcional se abrió. Un hombre en traje, calvo y de poca estatura recorrió el baño con la mirada antes de detener sus ojos en mí, viéndome con curiosidad, miedo y desprecio. Esa mirada que tan acostumbrado estoy de recibir.

- Odio que nos miren así - Dijo Jimmy entornando los ojos en aquel hombre

- Lo sé, yo también, pero a esta altura ya no me molesta

El desconocido abrió más lo ojos viendo al rededor, su mirada ahora era de miedo, comenzó a caminar lentamente a la salida sin apartar su vista de mí

- Deberíamos... - Dijo mi acompañante

- No, no lo mates.

La gota que derramó el vaso, el pequeño hombre dio un grito, un pequeño salto y corrió a la salida, no sin antes gritarme "¡Loco!" con más miedo que rabia.

- ¿Ya cuántas veces nos han dicho eso? - Pregunté

- Creo que más de las veces que puedo contar - Respondió él con una sonrisa - Ahora sí, dime cómo te fue con la doctora

- Pero sí ya lo sabes - Jimmy se estaba molestando, eso es siempre mala señal. Me di la vuelta para lavarme las manos y verlo solo reflejado en el espejo

- Aun así quiero que seas tú el que me lo diga. Ese récipe que tienes me está preocupando

- Déjate de chistes, nunca haré lo que dice esa estúpida psiquiatra ¿Medicarme? Su esposo es un idiota alcohólico, que vaya a medicarlo a él.

Jimmy río: Una risa larga, amarga y cortada de golpe.

- Además -Proseguí - Me gusta tal como estoy

- En otras palabras: Conmigo - Dijo él mientras sonreía

- Sí, contigo - Sonreí - Aunque seas tan molesto

- Vamos James -rió de nuevo- Sin mí no podrías vivir, somos inseparables. Aunque debamos recibir miradas como la de aquel idiota

- El pobre hombre debe de estarse cagando ahora mismo en el metro

- "No lo mates" Eso lo dijiste para asustarlo - Jimmy reía con su sonrisa traviesa

- Si me va a creer un loco, al menos debo divertirme un poco con eso.

Ambos reímos, pero evitando hacer ruido para que nadie más nos escuchara. Aunque nos causara gracia, en realidad las miradas de miedo y curiosidad no eran agradables y tratábamos de evitarlas a toda costa.

Finalmente entramos al metro, él y yo, unidos por el poder de nuestra mente. En el metro siempre he evitado hablarle, incluso observarlo, el más minino movimiento podía atraer la mirada de aquellas personas molestas que me creen loco. Sin embargo cuando Jimmy preguntaba el número de estaciones faltantes y yo le contestaba, siempre había un hombre que miraba a su alrededor en busca de mi amigo, sin saber que jámas podría verlo

Estuvimos en silencio escuchando el movimiento del tren y las conversaciones de la "gente normal". Quejas por la inflación, problemas familiares, berrinches de niños. A los 5 años un delincuente me apuntó a los ojos con su pistola un minuto antes de matar a mi padre, pero yo nunca lo comenté en el metro. A los 15 años fui expulsado del colegio al negarme tener relaciones con mi maestra, pero jamás lo comenté en el metro. Me asquea ver cómo todos cuentan sus problemas pretendiendo que no existe alguien más con una situación peor...

Después de 8 estaciones salimos del metro entre empujones e insultos. Al ser la zona pobre de la ciudad los edificios eran pequeños y viejos, no debían superar los 7 pisos, pero eso no impedía que la luz del sol me diera en los ojos y me cegara la vista. Caminamos atravesando la gasolinera, dejando atrás el centro comercial y la parada de autobuses. Cruzamos la calle a grandes pasos debido al tráfico que comenzaba a aumentar. Pasamos por el pequeño parque donde ya había niños jugando en los viejos juegos de los que tantas veces me caí en mi niñez. Al salir del parque llegamos a mi viejo edificio; era un edificio pequeño de tan solo 5 pisos, las paredes verdes y de pintura gastada dejaba ver a que clase social pertenecían, de las ventanas colgaban prendas de ropa y sabanas mojadas, todo rodeado del deprimente jardín que no era mas que hierba seca y arboles sin hojas.

Avancé por el camino hasta llegar a la reja gris que protegía le entrada, la abrí escuchando el suave chirrido. Dentro era un pequeño espacio de paredes verdes y un pequeño bombillo a un lado de la pared, la cartelera estaba llena de artículos de periódicos viejos "Secuestro en la Avenida Mob" "Robo armado en el banco Nobb" "Ministro Adrián Galarza acusado de extorsión y fraude de fondos" Eran sólo algunos de los titulares que resaltaban a la vista. Saludé al conserje que se encontraba sentado en una esquina del lugar fumando, él me saludo de vuelta, subí las escaleras mientras Jimmy también lo saludaba, aunque a él no le devolvieron el saludo.

Llegamos al tercer piso en donde se encontraba mi apartamento, el número "5B" al final del pasillo.

- ¿Donde puse las...?

- En el bolsillo de atrás, Einstein. A tu derecha.

Saqué el llavero, el cual solo tenía dos llaves en él, y entré al apartamento. "Modesto" es una palabra muy grande para mi hogar. La sala contenia dos sofá azules, uno al frente del otro, al final de la habitación; entre ellos una pequeña mesa de madera con un jarrón vacío. Las paredes eran de color azul oscuro y estaban sucias por el paso de los años. Dejé las llaves y el récipe medico en la mesa que se encontraba en el centro de la sala y fui a la cocina. Jimmy cansado por el viaje se sentó en el sofá y subió los pies en la pequeña mesa.

- Maldito Viernes - Bostezó - Hacernos ir a terapia un Viernes, eso sí es locura, deberían encerrarlos a todos ellos

- Eso mismo dicen los psiquiatras sobre nosotros Jimmy - Dije con amargura

- Sí... Pero estamos los suficientemente cuerdos para saber que los Viernes son para quedarse a beber cerveza

- Todos los días son para beber cerveza amigo mío

- Sabias palabras James, sabias palabras.

Me senté frente a Jimmy después de pasarle una cerveza y brindar a la salud de los psiquiatras, están todos locos.

- ¿Algún plan para hoy? - Preguntó mientras bebía

- De hecho... Miriam va a venir - Tal vez haya sido mi imaginación, pero mi voz sonaba nerviosa y sabía muy bien el porque

- Debes de estar jodiendo - Me dijo con cierta braveza

- Eso no es problema tuyo Jimmy, esta es mi casa y la invito cuando...

- Es NUESTRA casa, James - Me interrumpió - Y no me agrada que ella venga

- Los problemas que tú tengas con ella no me interesan, y no te confundas, esta es MI casa, y ella es MI novia, así que te advierto que no molestes

- Claro, siempre la misma mierda - Se levanto a dar vueltas, como hace siempre que esta molesto - Eres tú ¿no? solo tú cuando te conviene, pero cuando necesitas ayuda, cuando me pides consejo ahí sí somos "nosotros"

- No podemos ser "nosotros" en todo, tengo una vida que no pienso perder por ti, Miriam es mi...

- Miriam es una entrometida - Interrumpió de nuevo - Se quiere deshacer de mí, quiere mandarme a la mierda como todos los demás - Caminaba de un lado a otro balanceando su cerveza

- Ella jamás hará nada contra nosotros Jimmy, no la dejaré - Me levanté y fui a la cocina

- No me engañas, es por ella que vamos a esa estúpida consulta ¿Recuerdas?

- Vamos para complacerla, así no molesta mas. Ella es feliz, yo soy feliz, y tú eres feliz

- Yo no estoy feliz...

- Pues tendrás que estarlo, ahora madura, esa consulta no significa nada, ni comprare los estúpidos medicamentos así que cálmate, relájate y termina tu cerveza que Miriam debe estar por llegar

- No estoy feliz James, nada feliz

- Feliz no estoy yo cuando nos ves en la cama, hoy te quiero fuera del cuarto

- Cómo si disfrutara verte mover el culo como un mono epileptico.

Con este comentario ambos nos reimos y la tensión disminuyó, pero aún podía notar a Jimmy intranquilo, inquieto. Se veía su cólera en cada sorbo que le daba a su cerveza.

Una hora más tarde sonó el timbre. Jimmy dirigió una rápida y amenazadora mirada a la puerta, como un cazador que ha detectado a su presa. Me adelanté y abrí la puerta dejando entrar a Miriam. Desde que la conocí ella ha sido mi definicion de perfección. Su cabello era largo, negro y liso, cayendo en su espalda con la elegancia y suavidad con la que luna acaricia el cielo; su mirada despierta y divertida eran una contradicción con su temperamento que, aunque era alocada y gentil, en días de tormenta podía convertirse en una fiera dejando mostrar su fuerte corazón.

La recibí con un beso y un abrazo. Mis juguetonas manos bajaban lentamente por su espalda hasta llegar a las cordilleras de sus nalgas las cuales despertaban mis absolutos deseos.

- ¿Qué tal el viaje hasta acá? - Le pregunté mientras besaba su cuello

- Estoy viva, así que supongo que bien

"Eso es una lastima" mumuró jimmy. Levanté la mirada para verlo, su gesto era asqueado e incómodo pero en sus labios se veía una sonrisa

- Ven, cuéntame - Sacándome de la excitación. Miriam me agarró de la mano y me llevó al sofá donde me sentó para luego acomodarse en mis piernas - ¿Cómo te fue en la consulta? Júrame que esta vez no insultaste a nadie

- Creo que mejor cambiamos de tema...

- ¡James! ¿Cómo esperas que te ayuden si no cooperas con ellos? - Su expresión había cambiado, ahora era de total seriedad

- No necesito que me ayuden, yo estoy bien tal como soy - Dije desviando la mirada a donde estaba Jimmy

- ¡No, no lo estas! Y yo quiero ayudarte, y ellos también. Pero no podemos hacerlo si tú no ayudas... ¡Deja de mirarlo! - gritó

- ¡No lo estoy viendo! ¡Y no he pedido ayuda! No la necesito ¿Es qué no lo entiendes? Yo te acepto tal como eres, haz lo mismo

- Yo no tengo trastornos... - Al decir esas palabras su cara se llenó de vergüenza y arrepentimiento, pero ya era tarde. De un salto yo me había levantado y ella había caído al suelo. Ahora caminaba de un lado a otro tal como había hecho Jimmy una hora atrás

- Si también crees que estoy loco adelante, dilo, mírame da la misma forma en que todos lo hacen

- No quería decir eso... - Su voz tembló y sus ojos se aguaron, luchaba por no desviarme la mirada

- Pero eso dijiste, tú, Miriam, mi novia. Si tu no me aceptas, nadie lo hará - Yo también comenzaba a temblar, alternaba la vista entre ella y Jimmy

- ¡Te he aceptado por dos años! ¡Dos largos años James! Ahora solo quiero ayudarte, acabar con esto

- Te lo dije, quiere acabar conmigo - Dijo el tercero

- Callate Jimmy - Dije, tratando de no verlo

- ¿Ves? - Chillo ella - A eso me refiero, a "Jimmy". Es una locura, es peligroso para ti y para todos los que te queremos, Jimmy debe irse...

- Maldita perra... - Inicio diciendo él y camino hasta donde ella estaba colocándose a su lado para susurrarle al oído- ¿Con que quieres que me vaya, eh? Intenta conseguirlo perra, te voy a...

- ¡Jimmy detente! - Golpeé la pared con el puño y miré a Miriam- ¿Y si yo no quiero que se vaya? Nadie se pregunta eso, ¿Qué pasa si yo quiero que Jimmy se quede?

- No puedes estar diciéndolo en serio... - Ella estaba al borde de las lágrimas pero su mirada se mantenía firme mientras veía a su al rededor buscando, buscando a Jimmy

- Estoy cansado de que me digan loco, o trastornado, o demente. ¡Yo soy así Miriam! Así nací y de la misma forma moriré ¿Y sabes qué? Me gusta, lo disfruto, disfruto la "demencia" y nada me hará cambiar de parecer - Le di la espalda, no quería verla, no podía resistir ver sus ojos negros y suplicantes pidiéndome algo que yo no podía cumplir

Jimmy río mientras Miriam me mantenía la mirada, ahora es cuando mostraba su fuerza aguantando las lágrimas que luchaban por salir.

- Por favor - Rogó - Me duele verte así, me duelen las miradas que te lanzas las personas al verte, tú crees que no pero así es. Yo te amo y tú lo sabes, sólo quiero ayudarte, podemos crear juntos una vida mejor, una nueva vida James, solos tú y yo, sin Jimmy - Se acercó a mi, abrazándome por la espalda. Podía sentir como sus lágrimas caían en mi cuello

- No puedo... No puedo...

De golpe ella fue a la mesa y agarró el récipe medico con los medicamentos que me habían recetado.

- Respóndeme algo - Me preguntó ahora dejando salir aún más las lágrimas - ¿Aunque sea lo intentas?

- Esta mujer me esta molestando James... - Eso se podía notar con solo ver sus ojos los cuales no apartaba de Miriam

Guardé silencio.

- ¡Responde! ¿Haces algún esfuerzo? - Levantaba el récipe en su mano mientras caminaba de un lado a otro

- Me estoy cansado de ella... - Apretó los puños

- Miriam...

- ¿¡Lo haces!? ¡Por ti, por mi, por el bebé que espero! ¿Aunque sea has intentado seguir el tratamiento?

- Cállala James... - Su respiración aumentaba haciéndose más violenta

- No Miriam yo... - No quería verla, no apartaba la mirada de Jimmy

- ¿¡Tienes idea de cuentas noches he llorado tratando de imaginar un futuro juntos en el que no tenga tener miedo de ti!? - Vino hacia mí y me empujó, la tuve que ver a sus ojos, ahora rojos, hinchados y llenos de lágrimas me veían con furia y tristeza

- ¡Que se calle! ¡Que se calle, James!

- Miriam por favor... Basta -Intenté agarrarla por los brazos pero se apartó de mí

- ¡No me digas basta! ¡Quiero que me escuches! He hablado contigo, te he aconsejado, te he ayudado y dado todo mi apoyo... ¿¡Y así me lo agradeces!? ¿Ignorando lo único que te he pedido?

- ¡Me estoy hartando de ella! - Se mostraba cada vez mas inquieto, caminado en círculos y gritando en vez de hablar

- Miriam, Jimmy se esta molestando... - El miedo crecía en mi pecho, mi corazón se agitaba en mi interior mientras mis lágrimas luchaban por ser libres

- ¡No me interesa! ¡Que se moleste y haga lo que quiera! ¡Yo soy la que quiere lo mejor para ti! ¡Piensa! ¿De verdad crees que esto es lo que hubiera querido tu padre para ti? - Los empujones no eran suficientes, de forma desesperada comenzó a golpearme en el pecho soltando un sollozo con cada golpe

- ¡ME HARTÉ! - Dijo con un grito que sonó como alarido. Alzó los puños y fue a la cocina en busca de un cuchillo que encontró en el tercer cajón - Me voy a encargar de ella

- ¡JIMMY NO!

Corrí hacia él, pero era tarde. Jimmy la agarró por el pelo y la empujó a mis brazos. En cuanto la sostuve se lanzó sobre ella con cuchillo en mano, la agarró por la camisa y la apuñaló. Miriam dio un grito desgarrador y corrió al sofá, pero Jimmy era mas rápido, se abalanzó sobre ella haciéndola caer sobre el jarrón y derribando la mesa. Él la retuvo en el suelo y la apuñaló de nuevo. Una, dos, tres veces, el cuchillo entraba y salia de su cuerpo mientras Miriam presa del dolor y del pánico no hacia más que gritar. Yo simplemente observaba la escena atónito sin poderme mover, sin poder reaccionar. Satisfecho, Jimmy la soltó, sostenía el cuchillo en alto cuando Miriam se arrastro hasta mí dejando un rastro de sangre a su paso. Se sostuvo en mis brazos, sus ojos suplicantes y llenos de sangre se encontraron con los míos por un segundo. La sostuve entre mis brazos en el momento en que ella susurraba "Jimmy..." con su último aliento y se dejaba caer con sus ojos abiertos y sin brillo.

Me arrodillé a su lado llorando, podía sentir el peso de su muerte sobre sus hombros, la dura realidad me golpeaba: Pronto su piel se volvería fría, sus ojos perderían toda lucidez y su voz no será más que un recuerdo en mi corazón. Jimmy estaba de pie observándonos, aun sostenía el cuchillo en alto pero se notaba tranquilo y con aire de triunfador.

- L-la mataste..

- Tuve que hacerlo, ella...

- Ella sólo quería ayudarnos...

- Te equivocas ¿No te das cuenta?

- ¡Sólo quería ayudarnos!

Me abalancé contra Jimmy, juntos golpeamos la pared mientras sostenía su cuello y la mano donde tenia el cuchillo.

- ¡James escuchame!

- ¡Callate! - Comenzamos a forcejear, lo empujé contra la pared hasta que soltó el cuchillo. Intenté agarrarlo pero él me dio una patada en la costilla que me hizo caer en el suelo y rodar por el rastro de sangre que Miriam había dejado

- ¡Ella era solo una más! ¡Era como todos! !Nos creía locos y quería cambiarnos!

- !NO!.

Me abalancé de nuevo contra él, pero esta vez estaba preparado. Me detuvo agarrándome por los hombros y lanzándome a un lado. Mi cabeza fue a dar con la puerta y sentí que todo me daba vueltas, intentaba componerme cuando Jimmy me agarró por el cuello y comenzó a estrangularme. Me quedaba sin aire y la vista se nublaba, podía ver puntos blancos que se hacían cada vez más grandes, estaba al borde de quedar inconsciente cuando Jimmy me soltó y me empujo al suelo, caí a un lado de Miriam, viendo directamente a sus ojos sin vida. Intente levantarme, pero Jimmy me pateó de nuevo haciéndome caer sobre ella.

Me sentía cansado, adolorido. la cabeza me iba a explotar y me costaba respirar. Jimmy por otro lado, sólo se mostraba cansado.

- James, perdoname... - Ya jadeaba, pero se sostenía de la mesa para no caer

- Yo la amaba... - Me arrastré por el suelo hasta llegar a la pared para sentarme y apoyarme en ella

- Lo se James... - Se sentó en la silla - Pero tienes que entenderme, esa mujer solo quería acabar conmigo ¿No lo ves?

- Quería ayudar...

- Para ella "ayudar" es deshacerse de mí. Ella es como la psiquiatra, el director del colegio, el jefe de tu oficina, tus tíos. Solo cree que estas "dañado" y que debes "arreglarte"

- Te equivocas - Los ojos me ardían, evitaba ver a toda costa el cuerpo inerte de mi novia

- No, no me equivoco y tu lo sabes. ¿Quien mas te ha ayudado además de mi? ¿Recuerdas cuando lanzamos a aquel idiota desde el segundo piso por reirse de la muerte de nuestro padre? O en aquella exposición en donde se te olvido lo que ibas a decir y yo te salve susurrandotelo al oído, estabas tan nervioso que no pudiste continuar sin mí - Se acerco hacia mí y se dejó caer a mí lado - Yo siempre te protejo amigo, siempre lo haré. Debes saber eso

- Miriam...

- Ella se merecía lo que le pasó. Si te amó tuvo que haberte aceptado y querido tal como eres. Tal como te quiero yo

- No me vayas a dejar Jimmy... Nunca lo vayas a hacer

- No seas idiota James, tú y yo hasta el final, siempre juntos. Nadie nos va a separar, nadie...

- Nadie...

- Nadie amigo mío, nos encargaremos de todo aquel que lo quiera intentar - Me dio un abrazo el cual no le pude devolver, sentía sus brazos como cadenas rodeándome y asegurándome la peor de las prisiones - Ahora ya vamos a calmarnos

- No puedo seguir viéndola...

- Si, entiendo. Ve a darte un baño, yo me quedaré a limpiar este desorden - Pasó la mirada por la sala llena de sangre, con las sillas caídas y el jarrón destruido - ¿Te parece?

- S-si... - Entre tambaleos me puse de pie, la cabeza aún me daba vueltas y no podía mantenerme quieto, me sostuve de la pared al atravesar el angosto pasillo hasta llegar al baño.

El baño siendo tan pequeño, no podrían caber mas de 3 personas. Las paredes blancas estaban sucias y manchadas, el lavamanos dejaba ver sus tuberías y el inodoro se encontraba sin tapa. Observé mi reflejo en el espejo que se encontraba sobre el lavamanos: Mi piel estaba pálida y los ojos hinchados, tenia moretones en la cara y en los brazos debido a mi pelea con Jimmy.

Me despojé de la ropa impregnada de sangre y entré en la ducha. La abrí y dejé caer el agua sobre mí sin siquiera moverme. El agua estaba fría, y yo deseaba que esa frialdad se llevara todos mis problemas, mis miedos. Deseaba ver los problemas deslizarse sobre mí al igual que las gotas para luego irse por la oscuridad del desagüe.

"Huye" Decía mi mente. "Huye de todo, termina con tu vida, sólo basta un segundo para hacerlo"... Terminar con mi vida... Era una idea tentadora. Cuando la tormenta es tan grande, estar cubiertos no nos protegerá de ella, de su poder, de su ira; tarde o temprano la tormenta llega hasta nuestra vida ¿Y qué queda? Huir de ella, luchar no serviría de nada, no se puede vencer a un poder superior, sólo queda huir. Correr y correr hasta ser acorralado ¿Y luego? Quitarnos la vida, es tan fácil. Un salto, un disparo, un filo acariciando suavemente nuestras venas, o una cuerda apretando con ternura nuestro cuello hasta romperlo... Hay tantas formas, y es tan fácil... "Sólo basta un segundo para hacerlo".

Jimmy entró al baño, debía haber acabado su labor y se preocupo por mí. Jimmy siempre a mi lado, cuidándome, velando por mí. Mi confidente que jamás falla ¿Cuantas veces él lastimo a los que me habían lastimado? Eran innumerables las ocasiones en las que él se había vengado por mí. Golpeó a un chico con un bate por haberme gritado, estranguló hasta la muerte a la ex novia que me rompió el corazón, empujó a la calle a aquel niño causando su atropello por haberse burlado de mis notas. Y ahora aquí estaba, presente una vez más en la puerta, listo para consolarme y compartir mis lágrimas.

- ¿Cómo va el baño? - Dijo con tono amable

- Bien, supongo...

- Claro... - A través de la cortina que nos separaba, pude ver su silueta sentarse en el inodoro - James sé que duele, pero tenemos que ser fuertes

- No quiero, estoy cansado de ser fuerte, estoy cansado de luchar. Quiero irme y dejar todo atrás, desaparecer por el desagüe al igual que el agua

- Esa agua tiene un destino, y tu también James. Tú y yo compartimos destino, por eso debemos estar juntos y luchar por él. La tormenta, aunque poderosa, no es eterna. Tarde o temprano el sol sale de nuevo para iluminar nuestros días y secar las aguas que la tormenta nos dejó

- Esta vez el sol no saldrá Jimmy

- Claro que lo hará, y más brillante que nunca amigo mío. ¿Sabes por qué? Porque nos hacemos fuerte, cada día más y más. Todo problema tiene sus razón de ser, son obstáculos que debemos superar para fortalecernos y adquirir la fuerza para alcanzar nuestra meta

- Ser más fuerte no me devolverá a Miriam...

- Te equívocas, si lo hará. Ella va a volver - Separó la cortina del baño dejando a las vista mi cuerpo desnudo, aunque él sólo observaba mis ojos.

Nos miramos fijamente por segundos que parecían horas, hablando con la mirada.

- Esta muerta... Ella esta muerta

- No esta muerta James, esta dormida, sólo eso

- Pero ella...

- Miriam está en un profundo sueño del cual despertará muy pronto. La muerte no es mas que una ilusión creada por el hombre, por su sentimiento de pérdida. Pero la muerte, James, no existe. Miriam volverá

- Quiero besarla de nuevo... Escuchar su voz... Abrazarla... Sentir su calor

- Lo harás, muy pronto, te lo prometo. Pronto volverás a sentir sus besos en tu pecho y sus caricias en tu espalda. Volverá, Miriam volverá

- ¿Estará a mi lado de nuevo?

Me vio a los ojos y me abrazó

- La tendrás a tu lado, y a mí también. Estaremos juntos los tres de nuevo, sólo hay que esperar que despierte

- Despertará y me besara de nuevo... Haremos el amor una vez más

- Así es mi amigo, la muerte no existe, no para nosotros...

Nos quedamos abrazados bajo la ducha por varios minutos. El agua caía con fuerza sobre nosotros, mi cuerpo desnudo encontró calor con el cuerpo de Jimmy.

Finalmente salimos de la ducha, Jimmy me observaba mientras me vestía y luego salimos a la sala. Todo estaba nuevamente ordenado, la sangre del suelo había desaparecido, la sillas acomodadas y los restos del jarrón se encontraban ya en la basura. Jimmy había limpiado todo, incluso a Miriam quien dormía tranquilamente en el suelo. Su largo cabello arropaba su espalda como una manta, sus ojos ahora cerrados mostraban paz absoluta. Me acerqué a ella y pude escuchar de nuevo los latidos de su corazón, el compás de su respiración tranquila. Miriam dormía, un profundo sueño, y yo la iba a esperar hasta que despertara. La cargué con cuidado y la llevé al cuarto, la acosté en mi cama con suavidad apartándole el cabello de la cara y arropándola con la sabana. La observé por horas esperando, escuchando, deseando que despertara para poder besarla de nuevo.

Así pasó el día. Mientras ella dormía en mi cuarto, Jimmy y yo cocinamos una cena para dos. Hablamos de deportes, mujeres, vicios y demás hasta que llegó la hora de dormir. Me acosté a un lado de Miriam, con cuidado de no despertarla, la abracé y continúe esperando que despertara. Nada. Las horas pasaron y se convirtieron en días. Días y días esperando a Miriam, pero no despertaba. A toda persona que me preguntaba por ella simplemente le decía que estaba durmiendo, o con su familia, no me importaba mentirles, nuestra vida no es asunto de ellos. Pero mi paciencia no era recompensada. Miriam no quería despertar, al contrario, cada vez se hacia más fria por lo cual le compré varias sabanas para arroparla. La arropé con suavidad, cubriendo con detalle cada centímetro de su cuerpo, mientras lo hacia no pude evitar excitarme y comenzarla a tocar: Toqué sus piernas, su vientre, besé con pasión sus pezones con la esperanza de que la excitación la despertara, no fue así, pero no pude evitar hacerla mía mientras dormía. También la bañé en varias ocasiones cuando comenzaba a oler mal, su cuerpo comenzaba a perder color y su cabello a dañarse, pero no importaba, seguía siendo hermosa, así que la bañe una y otra vez, hablándole mientras lo hacia, contándole como había estado mi día e incluso algún chiste para poder escucharla reir... Pero nada.

El único cambio lo ofrecía Jimmy, estaba cada día más molesto, más malhumorado y obstinado. También hablaba cada vez menos, incluso llegó a ignorarme. Esto no me molestó, pero si llegó asustarme, cuando Jimmy esta molesto es capaz de cualquier cosa y aunque nunca me ha lastimado, se que no duraría en hacerlo si lo deseara. Además yo también estaba molesto con él, me mintió, Miriam no despertaba, su promesa ahora estaba rota y sin cumplir. La realidad de la muerte de Miriam me cubría más y más con su sombra, pero yo seguía escapando de ella, aún así no podía evitar molestarme con Jimmy por su mentira. Con este desacuerdo mutuo nos alejábamos más uno del otro a cada segundo.

Con Jimmy y Miriam cada vez más lejos, la soledad me golpeó en la cara como una ventisca. Lo tuve que aceptar, entre lágrimas y gritos, pero lo tuve que hacer. Miriam no iba a volver, por culpa de Jimmy la había pedido, no importa si estaba muerta o no, jámas iba a despertar, Jimmy me mintió y mi impotencia y mi miedo de enfrentarlo me provocaban más dolor.

Él ya había acostumbrado ausentarse largas tardes en los que yo no tenia conocimiento de su paradero, pero esto jugó a mi favor. Una de esas tarde decidí poner fin a todo. Después del trabajo fui a la estación de policía, un gran edificio blanco que se encontraba en el centro de la ciudad. Mi pánico aumentó con cada paso que me acercaba, al llegar ya no podía mantener la compostura y al entrar por aquella gran puerta de vidrio comencé a gritar. "PRESENCIE UN ASESINATO" "MI AMIGO ASESINÓ A MI NOVIA" fueron algunas de las frases que logré decir.

Fui atendido de inmediato debido al escándalo que formé. Una joven recepcionista de baja estatura y cabellos dorados me llevó hasta la oficina de uno de los sargento de la estación; un hombre delgado y alto de poco cabello, bigote negro y mirada dura. Aquel hombre trato de tranquilizarme y me invitó a tomar asiento en un sofá de cuero. La oficina era grande y espaciosa, había cuadros de reconocimientos y medallas. El escritorio pulcramente ordenado mostraba disciplina y el hombre sentado al otro lado de él me miraba fijamente con dureza y calma. Después de ofrecerme café le relaté la historia, como en plena pelea entre mi novia y yo, Jimmy había enloquecido y la había atacado sin yo poder hacer nada para defenderla. Mientras contaba la historia miraba al rededor por miedo de que "él" apareciera.

Por suerte no apareció. El sargento tomó mis datos y fruncio el ceño al saber que no podía darles datos sobre Jimmy. Arrugó aun más el rostro cuando al pedirme la descripción de Jimmy le respondí "Es igual que yo, pero con ojos azules" El sargento desconcertado me preguntó "¿Son hermanos?" a lo que respondí "No, sólo es mi otro yo".

Recepcionista, sargento y oficiales intercambiaron miradas. Solicitaron mi dirección y me pidieron que esperara. Al darle los datos me interrogaron sobre Jimmy, les conté todo sobre él. Como lo conozco desde que tengo memoria, crecimos juntos, las ocasiones que me defendió, cuando estranguló a mi ex novia, el hecho de que sólo yo lo puedo ver y escuchar, y mucho más detalles. A cada palabra mía, el semblante de los presentes se ensombrecía más, intercambiaban miradas o hacían gestos de incomodidad. Dos horas después el sargento recibió una llamada, cuando colgó, fui arrestado en el acto.

Fui esposado mientras se me leían mis derechos a los cuales no presté atención, sólo preguntaba que estaba pasando "¿Encontraron a Jimmy?" "¿Que les dijo?" "¡Yo no hice nada!" Pero mis preguntas fueron ignoradas. Dos oficiales me agarraron por los brazos y me llevaron a una patrulla "Ha sido acusado del asesino de Miriam Perez, tiene derecho a un abogado, se le concederá una llamada..." Era ridículo "¡IDIOTAS!" Grité. ¿Cómo podían ser tan ciegos? Jimmy debió engañarlos de algún modo, yo jamás le haría daño a Miriam, intente decírselos pero no me escuchaban.

Me encerraron en una sucia celda, el suelo no tenia cerámica, las cama sin sabana se encontraba entre penumbras en una esquina, la única fuente de luz era la pequeña ventana llena de barrotes que daba a una llanura desértica. Me encontraba como un animal enjaulado dando vueltas por las celda, hablando al principio y gritando después, explicando una y otra vez que todo era un error, el asesino era Jimmy quien por alguna razón, no había vuelto a aparecer. Horas después un oficial se me acercó y me comunicó que la investigación estaba en proceso, pero se tenia pautado un juicio dentro de dos semanas, el 5 de noviembre, para determinar mi sentencia. No respondí, en realidad no entendía que pasaba. Me ofreció una llamada pero me negué ¿A quien iba a llamar? No tengo familiares cercanos ni amigos de confianza. Miriam estaba dormida y Jimmy seguramente no estaba en casa. Estaba solo, ahora más que nunca.

Después de dos semanas comiendo basura, con noches sin dormir y siendo tratado como un animal por los guardias, finalmente llegó el día del juicio. Mi esperanza, mi animo, estaba por los suelos. Mis deseos de vivir se habían esfumado, no podía seguir esperando a Miriam ahora que no sería más que un vulgar preso, nunca había sentido tanto rencor a la vida. Fui escoltado por 5 guardias al estrado, encadenado como a un demente y con los ojos caídos y cansados. Me limite a responder las preguntas. Relaté una vez más los sucesos, con un nudo en la garganta di detalles de como Jimmy había terminado con los días de mi mujer, aunque mantuve que ella solo dormía, yo aun podía escuchar sus latidos.

Todos me escucharon en silencio, muchos evitaban verme, apartaban las miradas, y yo se porque, conozco muy bien esa palabra que cruza por sus mentes, "Loco". Parece ser que seré atormentado hasta el final de mis días por esa palabra. Finalmente el juez dijo "gracias" y me dejo bajar. Me senté a un lado, a esperar mi final, pero me querían hacer esperar. Subió al estrado una mujer alta de cabellos negros y rulos, usaba una bata y llevaba puesto unos lentes. Ella, mi psiquiatra, seguro no diría nada bueno de mí.

Después del juramento, el fiscal comenzó con su interrogatorio

- Por favor, describa a la sala el tratamiento y el caso medico que presenta el señor James Garcia -Dijo el fiscal de elegante traje rojo y enorme barriga

- Mi paciente, el señor James, sufre de un trastorno conocido como "Trastorno de identidad disociativo"

- Falso... - Murmuré, algunos me vieron, otros apartaron más la mirada

- Continúe - dijo el fiscal - ¿En qué consiste este trastorno?

- Este trastorno, también llamado "trastorno de personalidad múltiple" Es descrito en el DSM IV como la existencia de dos o más identidades o personalidades en un individuo, cada una con su propio patrón de percibir y actuar con el ambiente. - La mujer hablaba de forma tranquila pero sin pausa, como quien se ha estudiado un guión

- En otras palabras - Continuo el hombre- Nuestro amigo sufre de que lo que se conoce coloquialmente como "Bipolaridad" ¿No es así?

- No, es algo diferente y mucho más complejo que. Este trastorno tiene la particularidad de que hay personas que logran dominar esas personalidades, convivir en paz y cambiar de personalidad sabiendo que el individuo sabe lo que hace el que esta afuera y hasta pueden ser amigos y pedirse consejos. Pero siempre existe la probabilidad de un conflicto entre personalidades si no logran controlarse bien

- Está mintiendo...

- Eso quiere decir - Me interrumpió - ¿Que este tal "Jimmy" no es sino una de sus personalidades?

- Así es

- ¡Miente! - Grité levantandome de mi asiento - ¡Jimmy es completamente real! Fue el quien... "asesinó" a Miriam

- Doctora, continúe por favor, ¿En que consiste el tratamiento del Sr James?

- El Sr James era nuevo en consulta y se negaba a cooperar. Se le recetaron medicamentos que pueden ayudar a controlar su choque de personalidades adormeciendo el lado de su cerebro que contiene a Jimmy. Esto sería temporal, un tratamiento completo puede durar años y requiere de psicoterapia e hipnosis a los cuales, el Sr James se negaba.

Un oficial que se encontraba en la sala se levantó de su asiento y confirmó haber encontrado el Récipe en mi apartamento.

- ¡No necesito tales medicamentos porque NO estoy enfermo! - Comenzaba a impacientarme, no estoy loco, no lo estoy - ¡Jimmy es real! sin importar lo que ustedes digan, ha estado conmigo toda nuestra vida. ¡Fue él quien asesinó a mi novia y luego limpio la escena!

- Sr Juez, según los reportes realizados por los inspectores que revisaron la escena, en la casa se encontró el suelo de la sala lleno de sangre, las sillas derribadas y el trozos de un posible jarrón esparcidos por el lugar

- Es es imposible - volví a gritar - Jimmy lo limpio, ¡Jimmy lo limpio!

- ¿Eso es posible? - Preguntó el juez - Este hombre afirma que alguien cuya existencia no esta comprobada limpió su casa ¿Por qué?

- Es muy simple su señoría - Dijo la psiquiatra con gesto intelectual - En la mente del Sr James, en su realidad, "Jimmy" existe, es por eso que el Sr James puede imaginar a Jimmy realizando acciones que para él son reales cuando en realidad son simples alucinaciones

- No no no no no no - Me llevé la manos a la cabeza, me negaba seguir escuchando, quería que todo terminara, ponerle fin a mi vida

- ¿Y como se explica que acuse a Jimmy del asesinato? - Preguntó de nuevo el juez

- Eso se debe su señoría - Ahora era el fiscal quien hablaba - A su trastorno. Como bien dijo la doctora, el Sr James imagina al tal Jimmy realizando acciones por su cuenta, pero no solo eso. El acusado puede realizar una acción para después imaginar que fue Jimmy quien lo hizo. Una de las consecuencias del trastorno es la perdida y alteración de la memoria

- ¡No estoy trastornado! ¡Tampoco imaginando cosas! ¡Jimmy es real!... Lo juro... Él la apuñaló... - Con un nudo en la garganta me encontraba al borde de las lágrimas. ¿Por qué? ¿Por qué nadie quería escucharme? Me juzgan, me señalan con el dedo, apartan sus miradas sin si quiera escuchar mi historia... ¿Por qué?

- Entiendo - Dijo el juez con gesto pensativo - En su realidad este hombre se cree inocente, no sabe que fue su mano la que acabó con la vida de la pobre Srta Miriam

- No...

- Es difiicíl saber que sentencia dictar

- Con su permiso su señoría - Intervino la doctora - Le aconsejo recluir al señor en una institución de sanación mental donde se le pueda aplicar terapia correctamente

- !NOOO! - Salté de mi asiento y traté de correr a la entrada, pero fui derribado por dos guardias que me lanzaron al suelo y me esposaron - ¡NO ME LLEVEN AHÍ! ¡POR FAVOR! ¡NO ESTOY LOCO! ¡SE LOS JURO! ¡NO LO ESTOY!

Comencé a llorar sin poder detenerme, iba a ser encerrado, encarcelado y tratado como a un demente, pasaría el resto de mis días en un cama fría recibiendo miradas de desprecio y lástima

- No por favor... Se los suplico...

- Muy bien, el Sr James sera retenido durante dos días y luego llevado a la "institución de salud mental Franco Torres" - Sonó el maso - Pueden llevárselo

- ¡NO! Se lo suplico- Fue entonces cuando lo vi, Jimmy estaba en una esquina de la sala viéndome fijamente, su ojos azules me observaban de forma fría y seria - ¡MIRENLO! ¡AHÍ ESTA! ¡ES REAL! ¡NO ESTOY LOCO, ES REAL! ¡VEANLO!

Algunos vieron a donde yo señalaba, otros me dirigieron miradas de pena y lastima, pero ninguno... Ninguno pudo ver a Jimmy

Salí de la sala gritando de forma desesperada, tratando de liberarme, pero era inutil. No puedo describir mi impotencia por ser el único que conoce la verdad, el único capaz de ver a Jimmy. Esas miradas, ese desprecio, esa lástima hacia mi no me dolía tanto como saber que jámas iba ser visto como alguien normal, nunca podre ser aceptado, y ahora mi único amigo se ha alejado de mi, mi novia yace dormida en mi cama y yo he sido humillado una vez más

Fui sedado, cuando desperté ya estaba en mi celda, agotado y sin ganas de vivir. Le pedí al guardia un lápiz y dos hoja de papel, en la primera hoja relaté la historia de nuevo, para todo aquel interesado que quiera saber la verdad. En la segunda hoja escribí lo siguiente

"Mi nombre es James, mi apellido y mi edad no importan, no ahora que nadie me conoce. Me gusta la soledad, para mi es como una amante silenciosa, pero nunca he estado solo. He sido humillado innumerables veces, y señalado con más dedos de los que puedo contar. "Loco" Se ha vuelto mi palabra preferida, comienzo a pensar que me define muy bien. Siempre he tenido un acompañante mas allá de la soledad, su nombre es Jimmy. Mi amigo, mi hermano, mi verdadero yo. Conmigo en las buenas y en las malas. No es fácil encontrar a alguien que siempre te ofrece su hombro para llorar. ¿Donde hay un amigo dispuesto a ensuciarse por ti? Un amigo fiel que te aconseja y que promete estar siempre a tu lado. Amigos como Jimmy ya no hay, por eso me duele saber que lo perdí. Lo traicioné y me gané su odio. Tengo miedo porque se que él vendrá por mí, vendrá sin importar donde yo este, vendrá para cobrar su venganza, es el precio de la traición que debo a pagar. Perdoname Miriam, por no demostrarte mi amor con cambios; perdoname Jimmy, por no ser el amigo que mereces, aquí te espero con los brazos abiertos. Vivimos en una sociedad que disfruta de juzgar a todo aquel que sea diferente, todo aquel que tenga un problema. Nada duele más que el rechazo, y yo soy solo una víctima más de él. Mi nombre es James, y esta es mi historia"

...

A la mañana siguiente James fue encontrado muerto en su celda. Su cuerpo presentaba varias lecciones en el área del cuello y el tórax, con moretones en las piernas y brazos, James tenia todas las costillas rotas y la cabeza aplastada. El informe forense solo dictó lo obvio, James fue asesinado a golpes. La investigación no llevó a nada, los interrogatorios fueron inútiles, nadie vio nada. No se registro ninguna anomalía en la prisión y la muerte de James se convirtió en un caso más sin resolver por un asesino que no parece ser real

fin.
 
 
 

Artista de la potada: Hernan Haro "legend" (legendary_hero@live.cl)

 

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